VIVIR Y DISFRUTAR

...NO MÁS ALAS ROTAS

lunes, junio 30, 2014

SUEÑOS Y FE.

Sigue lloviendo, no hay café pero sí mucho en qué pensar. 

Me he imaginado caminando por la playa, con la arena caliente entre los dedos de los pies y una brisita que despeje el alma. Mientras camino, me pongo a pensar en la niña de diez años atiborrada de todo tipo de clases. Recuerdo también el sentimiento de envidia por aquellos compañeros de colegio que llegaban a casa y hacían una vida "normal" de infante; la comida, el programa televisivo y quizá más tarde, la tarea que daría paso al ritual para ir cómodamente a dormir e iniciar la rutina de niño de primaria al otro día.

Mientras todo eso pasaba en otros hogares, yo llegaba del colegio de por sí abrumada por la tarea que más noche tendría que acabar, a veces no pasaba por mi casa y me iba directamente a la clase requerida. 
Conservatorio o ballet, ballet o conservatorio… Y de vuelta a casa, acalorada, cansada y con deberes aún pendientes.

Con todo y esto, disfrutaba mucho mis fines de semana y mis vacaciones, pues en esos días tenía la libertad de sentarme en mi pequeño escritorio verde, sacar mi libreta de dibujos, lápices, plumas, colores y demás utensilios para la imaginación, y entonces, acompañada de un walkman con estampas de Ranma 1/2 (Y más adelante un DiscMan), dedicaba la tarde entera a dibujar las historias en mi cabeza, los sueños, lo anhelos, los miedos y la ilusiones.

Por aquellos días, el amor era una cosa muy distinta de lo que es ahora (o quizá no tanto). Recuerdo que estaba enamorada del niño guapo de la clase -tipo flechazo de cupido-. Era el estereotipo de belleza masculina; con sus ojos verdes, cabello rubio y en conjunto, un pequeño Leonardo Di Caprio al que dedicaba las horas pensando cómo sería la vida si yo fuese el tipo de niña popular que debiera verse con ese chico… Pero no, yo era más bien el tipo de niña que si bien no entraba en la clasificación de "Nerd", tampoco se encontraba en el grupo popular.

En fin, a mí lo que me gustaba, era dibujar y escuchar música (Aún me gusta), por esa razón prefería hacer realidad mis sueños con lápiz y papel y desde luego, el amor fue por muchos años una cosa perteneciente a la filosofía platónica; con lagrimitas nostálgicas a escondidas y uno que otro atisbo de envidia por el resto de las chicas normales.

Repasando éstas memorias, llego al presente para aterrizar en una simple situación: La música, el dibujo y el amor, siguen siendo cosa de la imaginación. Hay tantas cosas en mi cabeza, que no logro ponerlas en orden y encontrar la madre de mis preocupaciones.

Me pongo a pensar en los años venideros y en los sueños por cumplir. Me ronda la cabeza todo aquello que refiere al amor platónico en mi vida… Siempre imaginé que conocería a un chico con las mismas rarezas que las mías, uno que, habiendo vivido una infancia similar, entendiera mi esencia… Crecí buscando a un hombre intelectual y despreocupado que -según yo-, lograse mirar el mismo horizonte que yo.

Resulta que me encontré con hombres que reunían una u otra característica, incluso llegué a pensar que uno de ellos era el indicado, pues con tanta sapiencia y libertad hogareña, podía depositar mi confianza y contarle ese sueño que por años tejí en el anhelo…

Sí, un sueño. Y diré, a modo de evitar las lágrimas, que ese sueño luce extrañamente lejos y a veces extrañamente cerca… ¿Quién tendría el valor y el amor suficiente para realizarlo a mi lado?


Se me forma un nudo en la garganta, pero te cuento que me veo en la playa con un sol hermoso y un pequeño viajero en el vientre. Él camina a mi lado y me toma gentilmente de la cintura… También hay música; una música que anula la necesitad de palabras y que une nuestras almas. Y así, juntos caminamos sin miedo con la arena cálida bajo los pies y con la certeza de que juntos compartiremos el mañana.


No soy quién para exigir esto a nadie, siempre pensé que cuando apareciera el adecuado, simplemente el sueño se haría realidad sin necesidad de forzarlo. El problema con todo esto, es que los hombres en los que he puesto la fe, viven su vida a un ritmo distinto y bajo un sol también distinto. He sido compañera de vida y me he quedado con las manos vacías.

Con las manos vacías ya no puedo más que recibir, sin embargo, entre tanto espejismo debo tener cuidado con lo que tomo y con lo que dejo, pues el mundo de los sueños y el mundo de la realidad son dos muy distintos y distantes.

Estoy cansada de esperar. La vida me pone en jaque una vez más y no se cómo contestar; sólo se que toda decisión conlleva una consecuencia y a estas alturas, las consecuencias de otros me han herido tanto, que mis sueños han perdido el brillo.

"Una gota en la ventana,
una nube y un papel,
mi mano sobre tu espalda,
y tu voz cuidándome…"


Qué daría por que fueras tú quién pronunciara éstos versos.
Universo, en tu abrazo me quedo.


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"Mientras pienso en escribirlos, enciendo un cigarro... y en el cigarro saboreo la liberción de todos los pensamientos..."
FERNANDO PESSOA en voz de LILIANA FELIPE