VIVIR Y DISFRUTAR

...NO MÁS ALAS ROTAS

lunes, marzo 26, 2012

HOTARU Y EL CABALLERO

Había una vez una gatita que había sido abandonada en la calle, que caminaba sin rumbo y dormía bajo las gotas de lluvia... Solía acostarse en el sol, en las bancas del jardín cercano a la casa en donde antes vivía.

Antes era redondita y sana,  con ojos grandes y pelaje brillante, la cosa es que, un día, la persona con la que vivía, encontró una nueva mascota; una que no lloraba por las noches y que le observaba todo el día leer, una serpiente que, encerrada en su pecera, lo miraba como una estrella en el firmamento; así que echó a la pequeña gatita a la calle, pensando que ella era fuerte e iba a sobrevivir.

Así, por un tiempo, vagó alrededor de esa, que solía ser su casa...

Un día, mientras estaba echada al sol, se acercó un gentil caballero, de esos que usan sombrero y bastón y que siempre huelen bien. Se agachó y le dijo:

-¿Por qué estás triste, gatito? ¿Es que te quitaron tu bola de estambre?

La minina lo miró y con sus patitas, tocó la cara de éste caballero...

Él siguió:

- No llores, chiquita... Ven conmigo, yo te cuidaré y te amare... Tendrás todas las bolas de estambre que quieras...

Y la tomó en sus brazos, le dió un beso en la frente y dijo: "Qué ojotes enormes tienes!, llenos de estrellas... Te vas a llamar, Hotaru.

...

Y Hotaru fue muchos años la compañía del dulce caballero, todos los días él jugaba con ella y la mimaba, la abrazaba y se quedaba dormida sobre su espalda por las noches... En ocasiones, cuando llovía, le gustaba mirar por la ventana al caballero que, de costumbres extrañas, solía salir a mojarse en la lluvia, mientras que ella, por su condición de felino, sentía aberración a mojar su pelaje ahora brillante de nuevo...

A veces, la minina no quería comer, pues, de tanto que vagó por las calles, se acostumbró a no tener más bocado que el de un poco de agua de la fuente que estaba frente a la iglesia, así que, el caballero le daba de comer cosas ricas para un felino e incluso, le compartía el pastelillo de la tarde a la hora del té... Es que, éste gatito era poco convencional, y por ello, el dulce caballero la amaba...

Ahora, toca contar que éste caballero, como su nombre lo indica, pertenecía a una élite de caballeros que, en secreto, velaba por el mundo en las noches; salían con capa y espada a rondar por las calles, mientras Hotaru, la minina, dormía en su cama esperando a que el caballero volviera para acunarla en sus brazos...

Mucho tiempo pasó así, hasta que, el caballero notó que la minina tenía los ojos ensombrecidos y que las estrellas en ellos, una a una se apagaban, así que decidió llevarla con él y hacerla parte de sus aventuras. Juntos cuidaban al mundo de las sombras y defendían a una humanidad que dormía sin saber que de noche era salvada...

Así, llegó el día en que el caballero conoció otra orden de caballeros, que le propusieron unírsele para continuar con las labores nocturnas, entre más fuerza y unión, mejor; entonces, entusiasmado, el caballero se unió a ellos, aunque hubo una condición: No poder llevar al felino. ¿La razón?, su energía es distinta a la de los caballeros, y por lo tanto, provocaría un desequilibrio entre ellos...

Fué entonces que el caballero tuvo que tomar una decisión, seguir protegiendo al mundo y dejar al minino en casa hasta que volviera, o continuar solos los dos contra el mundo...

Así que, si la unión, hace la fuerza y el mundo estaría mejor custodiado, era mejor no arriesgar a la minina y que ella, mejor aprendiera a esperar en casa...

...

Pasaron muchos días, semanas, meses... Entre las labores del día y los secretos de la noches, poco era el tiempo en que ella podía recargar su carita en la espalda del caballero... Casi no jugaba con ella y, para que no se sintiese abandonada, una bola de estambre le obsequió...

"Yo soy tu bola de estambre, chiquita"- Le decía-

Con el tiempo, las estrellas de sus ojos comenzaron a apagarse de nuevo, ahora, miraba llover por la ventana sin aquél caballero sonriente que jugaba en la lluvia; su pelo, casi nada brillante y el apetito, desganado como su corazón de gato...

Una noche, decidió beber un poco de leche, comer un poco de atún y despedirse del dulce caballero de madrugada...
...

Lamió su mejilla y se recostó junto a él unos minutos... Sintió su calor y recordó los años de alegría a su lado. Como ya casi salía el sol, se levantó y salió por la ventana. De ese modo, el dulce caballero podrá seguir salvando al mundo, sin tener que preocuparse por nada en casa -pensó-.

...

Hotaru caminó hasta llegar a las calles del centro de la ciudad que tanto amaba el dulce caballero, subió por los techos y observó en el alba, la Catedral que se imponía majestuosa y brillante, como aquél a quien tanto amaba...

Un día, quizá, lo vuelva a encontrar... Un día, cuando el mundo vuelva a estar en paz y él haya terminado con la labor importante de proteger al mundo de los demonios de la humanidad...


Espera no morir antes.



http://youtu.be/zhqzTzb61t8

http://www.youtube.com/watch?v=zhqzTzb61t8&feature=plcp&context=C49e6115VDvjVQa1PpcFPFW7z1nMaIcLofmD-d5XqaKB-1Sh0Nmx4=

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"Mientras pienso en escribirlos, enciendo un cigarro... y en el cigarro saboreo la liberción de todos los pensamientos..."
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